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Una nueva mirada sobre el tratamiento de las adicciones
Durante demasiado tiempo hemos confundido firmeza con dureza, responsabilidad con castigo y cambio con obediencia.
Pero una persona puede cumplir las normas, aceptar nuestras indicaciones e incluso dejar de consumir sin haber comprendido todavía qué sostenía su adicción ni haber desarrollado los recursos necesarios para construir una vida propia.
El webinar será en directo y recibirás la grabación al día siguiente.
Durante décadas, determinadas formas de tratar las adicciones se han apoyado en una misma idea: para que una persona cambie hay que confrontarla duramente, romper sus defensas, bajarle el ego, hacer que toque fondo o conseguir que obedezca.
Desde esta mirada, el miedo, la amenaza, la expulsión, la vergüenza o la retirada del vínculo pueden llegar a justificarse como herramientas terapéuticas.
Y es posible que, en algunos momentos, estas prácticas consigan obediencia.
Pero obedecer no es cambiar.
Cuando el tratamiento se centra únicamente en detener la conducta, corremos el riesgo de confundir el control del síntoma con la transformación de la persona.
Finalmente, abriremos una pregunta esencial:
Porque tratar una adicción no significa permitirlo todo.
Podemos confrontar.
Podemos poner límites.
Podemos señalar el daño.
Podemos pedir responsabilidad.
Pero no necesitamos juzgar, humillar, controlar ni destruir la dignidad de nadie para ayudarle a cambiar.
La firmeza puede formar parte de una terapia. La humillación, no.
Fundador de Institut Singular y director del Curso Universitario de Especialización en tratamiento integrativo de adicciones.
Jaume Pagès, psicólogo clínico y director de Institut Singular, es también director del Curso Universitario de Especialización en Tratamiento Terapéutico de las Adicciones. Su manera de comprender la adicción nace de la unión entre su experiencia personal —23 años de adicción activa y 14 años de recuperación— y su trayectoria profesional acompañando a personas y familias. Se ha formado en psicoterapia integrativa, acompañamiento del trauma desde el enfoque somático y el Brainspotting, estudio de la personalidad a través del eneagrama, life coaching y PNL, entre otros enfoques.
A lo largo de este recorrido ha comprobado que los conocimientos y las técnicas son fundamentales, pero no suficientes: la forma en que el terapeuta se sitúa ante la persona, utiliza su poder, establece límites, confronta y sostiene el vínculo también forma parte del tratamiento. Desde esta mirada, Institut Singular ha desarrollado el Modelo INTEGRA, una propuesta propia, integrativa y profundamente humana para comprender y acompañar las adicciones sin reducir a la persona a una sustancia, una conducta o un diagnóstico.
— El recorrido formativo
El orden de los módulos responde a una secuencia cuidadosamente diseñada: cada nivel construye la base del siguiente, permitiendo integrar progresivamente los conocimientos y aplicarlos a la práctica clínica.
Analizaremos la diferencia entre conseguir que una persona cumpla las normas y acompañarla para que pueda comprender lo que le sucede, desarrollar sus propios recursos y responsabilizarse de su vida.
El miedo puede detener una conducta. La presión puede imponer una abstinencia. Pero ningún cambio será verdaderamente propio mientras dependa exclusivamente del control externo.
El objetivo de la terapia no debería ser fabricar pacientes obedientes, sino favorecer personas progresivamente más conscientes, autónomas y capaces de elegir.
Cuestionaremos algunas creencias que todavía sobreviven en el tratamiento de las adicciones: que hay que romper a la persona, bajarle el ego, avergonzarla, conseguir que toque fondo o tratarla con dureza para que reaccione.
Comprender no significa justificar. Acompañar con humanidad no significa ser complaciente.
Podemos confrontar una mentira, señalar el daño, poner límites y pedir responsabilidad sin ridiculizar, intimidar ni condenar a la persona que tenemos delante.
La compasión no elimina la firmeza. Le da un lugar desde el que ejercerse.
Dos personas pueden tener el mismo diagnóstico, consumir la misma sustancia y presentar conductas parecidas. Sin embargo, pueden encontrarse ante historias, vulnerabilidades, defensas, necesidades y recursos completamente distintos.
Los protocolos y los modelos nos ayudan a orientarnos, pero existe un riesgo: confundir el mapa con la persona.
Desde el Modelo INTEGRA no intentamos adaptar a todas las personas al mismo tratamiento. Intentamos comprender a quién tenemos delante y adaptar la intervención a la singularidad de su proceso.
¿Qué hacemos cuando una persona recae, miente, incumple acuerdos, se enfada o no avanza como esperábamos?
Exploraremos cómo acompañar estos momentos sin caer en dos extremos: permitirlo todo o retirar nuestra presencia como forma de presión.
No abandonar no significa mantener cualquier encuadre ni asumir que podemos ayudar siempre. Podemos revisar el tratamiento, aumentar el nivel de intervención, establecer nuevos límites o realizar una derivación responsable.
Pero el vínculo terapéutico no debería convertirse en una recompensa por portarse bien ni en un castigo cuando el proceso se complica.
La relación terapéutica no es una relación completamente entre iguales. El terapeuta ocupa una posición desde la que sus palabras, decisiones y actuaciones pueden tener una enorme influencia.
Negar ese poder no protege al paciente. Reconocerlo y responsabilizarnos de él, sí.
Hablaremos de los puntos ciegos del profesional, de la necesidad de sentirnos imprescindibles, del riesgo de generar dependencia y de la diferencia entre acompañar a una persona y decidir por ella.
Porque la confianza del paciente no nos concede más poder: nos exige más responsabilidad.
Completa tus datos para inscribirte en el webinar «Obedecer no es cambiar». Recibirás por correo electrónico el enlace de acceso y, después del directo, la grabación completa.
El webinar será en directo y recibirás la grabación al día siguiente.